Deconstrucción 101; visualizar lo invisible

Por Xoch Sánchez Santos (@dimexoch)

 

Deconstruction - Andrew Holder

 

El viaje a la deconstrucción es uno muy particular y personal. Con boleto solo de idea y sin rembolso.  Es un recorrido que nadie lo puede hacer por ti, es como subir a un cerro, llegas si  te enfocaste y trabajaste, aunque si tienes ayuda de algún chocolate, es mejor.

 

La  primera vez que escuché la palabra deconstruir fue en una película de Woody Allen, Deconstructing Harry pero fue hasta años después que me interese más en ella y tuve un bombardeo de ideas  

 

¿Qué es la deconstrucción? ¿Cuáles son los requisitos para obtenerlo? ¿Cómo lo hago? ¿En dónde firmo?

 

Necesitaba un tutorial para entenderlo, busqué en Youtube, no encontré nada valioso pero los caminos de la vida son grandes y todo se puede, -la vida es una hermosa combinación de internet, libros y pláticas filosóficas-.

 

La deconstrucción es un camino empedrado, difícil de transitar  porque muchas veces ni siquiera entendemos a que se refiere –me incluyo-, pero es necesario tratar de comprenderlo para tener más claridad, así que empecemos este curso de Deconstrucción 101, vayamos al origen; el concepto se popularizó gracias al  trabajo de Jacques Derrida, filósofo francés de origen argelino, surge como instrumento para visibilizar el discurso hegemónico, teniendo como uno de los objetivos primordiales, la descentralización del poder, desenmascarar la naturaleza de todo centro. Romper con los valores heteronormados  que culturalmente  nos han obligado a seguir, respetar y a encajar. La deconstrucción analiza las estructuras que componen ese discurso, revisa los conceptos para descubrir el proceso histórico-cultural en ellos.

 

Debemos tener un genuino interés por el tema para realmente comenzar nuestra transformación ideológica y hacernos de un pensamiento crítico propio.  Tenemos que sumergirnos en el proceso de revisión de las ideas que no podemos eliminar, que están adheridos a nuestro sistema, a nuestro ADN y viven en nuestro raciocinio sin pagar renta. 

 

Cuestionarnos porque siguen ahí, ¿Lo creo por mi? ¿Es lo que tengo que hacer? ¿Replico estos pensamientos en automático? ¿Realmente lo que digo me define? ¿Quiero seguir con ese propósito? Esto puede ir desde prejuicios infantiles, roles de género, gustos musicales poperos, mentir por convivir, hasta posturas peligrosas como el racismo, machismo, la homofobia y transfobia. Si los identificamos y logramos cortarlos de raíz, avanzaremos como humanidad.

 

La deconstrucción se necesita para reconfigurar las ideas heredadas, replantear los valores tradicionales para lograr transformarlos en un ambiente más incluyente y sano, cuestionar las creencias,  destrozar paradigmas hegemónicos,  visibilizar lo invisible, deshacernos de las etiquetas, escuchar diferentes voces y discursos, romper categorías para construir una nueva realidad para todos nosotros.

 

Lo que hoy nos marca es el resultado de una vida de pensamientos y búsqueda de la identidad pero lo que hoy somos, no es lo que fuimos  y así sucesivamente.  Nos encontramos en una constante búsqueda que nunca concluye. Se vale cambiar, se vale querer mejorar.  

 

La deconstrucción es necesaria para analizar todas nuestras partes y detectar las que tienen que ser remplazadas. Cambiemos las piezas obsoletas para encontrar una existencia más esperanzadora y autentica.

 

Tu pasado no define tu futuro.  Eso lo podemos aplicar en todos los aspectos de nuestra existencia,  desde ideas hasta hábitos, pensamiento a estilo de vida. Al final ya no somos los mismos y está bien porque seremos una mejor versión de nosotros mismos.


1 comentario


  • Karla Rojas

    Hace tiempo que me encuentro en este proceso de deconstrucción, es impactante como te va cambiando en cada aspecto de tu vida, siempre para algo mejor. Me encantó este texto porque nos invita a seguir reflexionando, que el camino todavía es largo pero vale mucho la pena recorrerlo. Gracias por su aportación.


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